Fascia y Pilates, una relación que transforma tu práctica

Tu cuerpo está tejido por tres redes principales que lo conectan de arriba abajo y desde lo profundo hasta lo superficial: la red nerviosa, la vascular y linfática, y la fascial.

La red nerviosa se encarga de transmitir impulsos eléctricos a través de los cuales viaja la información captada del ambiente externo e interno hacia tu cerebro y desde allí hacia tus músculos y órganos para generar una respuesta acorde con cada situación que vives diariamente. La red vascular y linfática se encarga de llevar oxígeno y nutrientes a tus células, recoger los desechos del metabolismo y mantener los espacios entre ellas libres de líquido acumulado. Cada un cumple funciones clave… pero hoy queremos detenernos en la tercera: esa red invisible que muchas veces ignoramos aunque está presente en cada uno de tus movimientos, posturas y sensaciones. Hablamos de la Fascia.

5 aspectos fundamentales que conocer sobre la fascia:

  • ¿Qué es la fascia y cómo te sostiene?La fascia es una estructura fibrosa compuesta principalmente de colágeno y elastina, bañada en una sustancia gelatinosa llamada matriz extracelular. Se extiende como una telaraña tridimensional por todo tu cuerpo envolviendo huesos, músculos, órganos, tendones, nervios… en fin, todo. Este tejido no solo da forma a tu cuerpo y mantiene la posición de cada estructura interna, sino que también actúa como una estructura de soporte activa, ayudando al equilibrio mecánico y funcional entre todos los tejidos.Es decir: sin fascia, no tendrías forma definida, ni podrías moverte con fluidez.
  • Un sistema omnipresente y adaptableLa fascia no solo recubre, también separa y protege. Es como una membrana inteligente que permite que los músculos se deslicen entre sí, que los órganos mantengan su lugar y que los nervios puedan transmitir señales sin interferencias. Además, tiene una gran capacidad de adaptación: puede estirarse, deformarse y regenerarse continuamente. Esto es especialmente importante si piensas en cómo respondes al estrés físico o emocional, o cómo recuperas tu cuerpo después de lesiones o cirugías.Como dicen por ahí: “La fascia no solo es pasiva, sino que también responde activamente a las fuerzas mecánicas, participando en la contracción y transmisión de tensión a través del cuerpo”. 
  • La fascia responde a tus emociones y estrésUno de los descubrimientos más fascinantes de los últimos años es que la fascia está inervada por el sistema nervioso autónomo, lo que significa que siente y responde a lo que tú vives. Además, tiene conexiones directas con el sistema límbico, responsable de procesar tus emociones. Por eso, no es casualidad que cuando estás bajo estrés sientas tensión en zonas como el cuello, la espalda baja o el pecho —muchas veces, son respuestas de tu sistema fascial a estados emocionales prolongados. Este vínculo mente-cuerpo es clave para entender por qué actividades como el Pilates o técnicas somáticas pueden tener efectos tan positivos en tu bienestar emocional.
  • Cadenas miofasciales: tu red de comunicación corporalLa fascia no trabaja sola, se conecta con los músculos formando lo que se conocen como cadenas miofasciales, sistemas integrados que van desde la planta de los pies hasta la cabeza, por delante y por detrás, por dentro y por fuera. Por ejemplo, la cadena posterior va desde los pies, los isquiotibiales hasta los glúteos, la parte baja de la espalda, los trapecios y hasta el cuero cabelludo. Si uno de esos «eslabones» pierde movilidad, otro debe compensarlo para mantener el equilibrio y esta compensación se transmite a través de la fascia. Así es posible explicar por qué un dolor en la rodilla puede estar relacionado con la tensión en el hombro, o por qué cambiar un patrón postural puede influir en áreas muy alejadas del cuerpo.
  • Cómo cuidar tu sistema fascial: movimiento consciente y variedadMantener la salud de la fascia no depende tanto de hacer más ejercicio, sino de hacerlo con variedad, conciencia y control. La fascia necesita estímulos constantes, pero no repetitivos. Necesita movimiento multidireccional, elongación lenta y tiempo de reposo.
  • Algunas claves para cuidarla:             
  •               Evita movimientos repetitivos y posturas mantenidas por largos períodos.             
  •               Introduce nuevas formas de moverte: bailar, trepar, caminar descalzo, practicar Pilates.
  •               Realiza movimientos integrados, que involucren varias articulaciones y músculos a la vez.
  •               Respira profundamente: la respiración diafragmática mejora el flujo de líquidos en la matriz fascial.
  •               Y sobre todo… disfruta mientras te mueves, el placer libera hormonas que favorecen la plasticidad del tejido fascial.
Volver atrás

Todos los derechos reservados Cristina Alban 2022 - Diseño web BrandSavers.co